domingo, abril 16, 2006

Antiprohibicionismo farmacofílico

Narcoguerrilla es un log dedicado a difundir noticias relacionadas con la Guerra Contra (algunas) Drogas que no suelen aparecer en los medios convencionales. Por otra parte, narcoguerrilla hace apologia, consciente y voluntaria, del buen uso de drogas, legales o ilegales.

jueves, junio 23, 2005

Conversaciones con Dios - fumando salvia-

Dios estaba allí, el de verdad. "¿Cómo tú por aquí?", le dije. "Pues ya ves, dando una vuelta", me respondió llanamente. Llevaba toda la mañana frotando inutilmente dos palos para encender una hoguera, porque en la isla casi desierta empezaba a refrescar, y su llegada me pareció providencial: "Anda, Tú que todo lo puedes, a ver si haces arder la leña". Me miró sonriente, sacó de debajo de la túnica un mechero y, tendiéndomelo, dijo: "Prueba con esto". Me quedé un tanto desconcertado; tratándose de quien es, me habría parecido más acertado que el fuego surguiera al chasquear Él los dedos o algo parecido. Encender con un vulgar mechero no tiene nada de prodigioso. "¿De verdad crees eso?", me preguntó. Pasé por alto que hubiera adivinado mi pensamiento, era lo previsible, y me quedé reflexionando un buen rato. Aunque no decía nada, estaba claro que seguía con interés el curso de mis elucubraciones y se lo pasaba en grande. Al final, me limité a sonreir yo también. Tenía razón, como no podía ser de otra manera.

Nos sentamos ante la hoguera, que chisporroteaba a influjo del viento, y permanecimos callados mientras la tarde se iba diluyendo en sombras cada vez más espesas. Todavía en silencio, llegó la noche y el cielo se cubrió de estrellas, tantas y tan brillantes como sólo es posible en mitad del océano. "¿Qué ves?", me dijo señalando la bóveda celeste. "Veo el mechero", le respondí. Y lo veía. Todo lo que componía el familiar objeto estaba ante mi vista, todo lo que desde el principio de los tiempos confluía en él, lo tenía delante de los ojos. El prodigio estaba en la materia misma, en sus partículas, en la delicada geometría de la forma, en la inteligencia que un día iluminó el cerebro del más viejo de nuestros antepasados, en el proceso constante de evolución humana, en el ingenio que fue desarrollando nuevas técnicas, ciencias y superando dificultades... en ese mechero estaba incluido el Big Bang y el mágico momento en que en el fondo del mar un nucleótido se replicó a sí mismo y dio comienzo la vida.

Su voz suave se dejó oir de nuevo: " Así es, pero hay algo aún más importante que ese mechero y que el Universo, porque es lo que les da sentido". Le miré sin entender. "Tú" -añadió-. "Sin tu consciencia, el mechero y las estrellas que contemplas estarán ahí... o no estarían. ¿Tiene existencia aquello que nunca nadie sabrá que existe?".

Empezaba a dolerme la cabeza. Hablar con Dios me deja siempre hecho un lio. Pensé que, en definitiva y según el concepto tradicional, Él era la Consciencia del Todo y los humanos una creación suya, meros comparsas. Otra vez me pilló: "¿Estás seguro? ¿No es posible que sea al revés o que lo nuestro sea una consciencia compartida?".

Me negué a seguir la conversación; ya no era consciente de nada y empezaba a marearme. "Toma -le dije devolviéndole el mechero- y la próxima vez no me des fuego, déjame que siga frotando palos hasta que se me quemen, sólo entonces tomaré consciencia de la libertad a través de los riesgos que corra. No necesito tu ayuda."

No se fue, Él no se ofende por una tontería así, y siguió haciéndome compañía sin hablar hasta que amaneció. Cuando el sol ya iluminaba las hojas más altas de los cocoteros, se puso en pie, me propinó un cariñoso cachete en la mejilla y se marchó, no sin antes darme un sabio consejo: "Fíjate bien en las plantas que comes, algunas de ellas son alucinógenas". Agaché la cabeza en busca de un palo para seguir haciendo fuego y encontré hojas secas de salvia ya fumada. Me levanté y me puse a buscar más. A ver que me revelaba Dios en mi segunda incursión psicotrópica.

sábado, junio 18, 2005

FUNDAR UNA SECTA

Un día de estos fundaré una secta. Será distinta, porque no pienso ofrecer paraísos ni hacer la colada con el Karma; es más, no ofreceré absolutamente nada. La cuota mensual será sustanciosa, para que con una docena de adeptos pueda yo vivir holgadamente y satisfacer todos mis caprichos . A cambio, tendrán el derecho a venerarme. Ya les veo venir hasta mí, reverenciosos y anhelantes: “Dinos algo maestro”. Ya les veo irse, rumiando para sus adentros qué oscuro arcano se encierra en mi silencio, porque, como es lógico, no me tomaré el trabajo de responderles.

Será una secta restringida, en la que, además de costoso, resulte difícil entrar. Sé que eso estimulará sus ansias y habrá bofetadas para apuntarse, pero me mantendré inflexible.

Como lo de las dietas absurdas y la recitación de consignas parece motivar a los vocacionalmente memos, les impondré un régimen a base de alcachofas y caramelos de menta, exigiendo que seiscientas sesenta y seis veces al día, estén donde estén, repitan en voz alta, “¡yo soy, aquí estoy pero lo mismo me voy!”, frase que, en su aparente simpleza encierra un profundo contenido trascendente. Al escucharles, unos dirán “ por mí, como si te mueres”, pero otros, en cambio, capatarán la hondura del mensaje y cambiarán sus vidas – para mi beneficio, claro está-.

Identificarse entre ellos y tener reuniones secretas es fundamental, así que me ocuparé del tema: nada de hacer malabarismos con las manos como los masones, mis adeptos llevarán A.R.B. (Antonio Rodríguez Bascuñana) tatuado en la nalga izquierda y se reconocerán entre sí con el campechano gesto de enseñarse el culo unos a otros. Los domingos, a las doce de la noche, deberán congregarse en un lugar fijado y, tras entonar a coro la frase autoafirmativa “los elegidos son pocos y los demás están locos”, se sumirán en profunda meditación durante seis horas para abrir sus mentes a la llegada de mis mensajes telepáticos. Y cuando al día siguiente que es lunes lleguen hechos un asco al trabajo, reflexionarán sobre la iniciática sesión preguntándose cosas como “¿las ganas de orinar que tenía eran sólo eso? ¿no sería un mensaje para que elimine de mí lo impuro?” o “ cuando se durmieron mis piernas ¿no me estaría enviando el maestro una señal para que camine recto por la vida?”.

Ja, me voy a forrar.

martes, junio 14, 2005

BUKOWSKI NO ERA POETA

Es más fácil ser poeta que ser yonki
aunque lo segundo es menos lógico y por lo tanto más digno.
Bukowski supo llevar una mala vida como nadie
pero no tenía talento para poetizar con ella.
Sin embargo, tenía razón cuando afirmaba que cualquier pendejo
puede ser un buen perdedor.
En eso coincidimos los que siempre andamos con resaca o en busca de ella.
Dormir hasta el medio día y mandar al carajo las obligaciones cotidianas,
aburridas y monótonas es gratificante.
Hasta las drogas duras
se vuelvan blandas si se toman con dulzura.
Bebe cerveza, sí, bebe hasta que se te nuble la vista, hasta que digas:
“No puedo más y aquí me quedo”; hasta que reafirmes
tu condición de perdedor bajo la ebriedad absoluta; hasta que pierdas la verticalidad
o hasta que la conciencia se sumerja en la oscuridad -también absoluta-.
Haz eso o suicídate
pero no seas como Bukowski.
Escribir un mal poema es sencillo, a la primera siempre sale. En cambio,
conseguir unos niveles de tolerancia a la droga – la que sea- requiere mucha práctica y
esfuerzo constante. Un mal porro siempre será más fantástico que un buen poema;
y unas rallitas y unas pastillitas -como aquellas que no tomé contigo aquella noche-.
Sé yonki amigo, pero no como bukowski. Porque hasta ahora el único alumno aventajado
de este poetastro al que desprecio se ha tomado la molestia de escribir esta mierda
de poema
mientras añora la otra mierda
que desde anoche
no consume.

Bukowski no era poeta.

Poemas de Bukowski:
http://www.lexia.com.ar/bukowsky.htm
Entrevista a Bukowski:
http://pereza.blogspot.com/2004/11/charles-bukowski-entrevista.html
Quiero ser como Charles Bukowski:
http://pereza.blogspot.com/2004_10_01_pereza_archive.html

viernes, mayo 20, 2005

QUIERO ESCRIBIR UNA HISTORIA

Quiero escribir una historia de besos y caricias,
que abracen las palabras,
que finjan las mentiras
diciendo la verdad.
Quiero escribir una historia con versos a medida
que muestren lo que esconden,
que hablen por no callar.
Quiero escribir una historia que diga tantas cosas,
que empañe los cristales,
que emocionen las estrofas,
que empiecen con un final.
Quiero escribir una historia de una pena
desnuda y sin ropa,
tirada por el suelo,
raída y a jirones
que avanza a trompicones,
que para a descansar.
Quiero escribir una historia con los labios de mis manos
que besan cuando escriben,
que te ensalcen en un altar.
Quiero escribir desnudo en tu espalda
los versos que no te escribo.
Mi pluma, estos labios;
mi folio, tu piel.
Quiero escribir una historia que diga que estoy contigo,
que calle si tú no estás,
que tenga sabor a miel.
Quiero escribir la historia de las historias
aunque el cielo se ponga gris y el sol se apague,
aunque el cuerpo tenga hambre
y ya no avancen más mis pies.
Quiero escribir la historia que diga que te tengo,
La que olvide que un día fuiste
durante mucho tiempo
ese sueño tan lejano para mí.
Quiero escribir la historia que estoy escribiendo,
sin tinta en el tintero,
con miedo y con placer.
Quiero querer lo que quiero,
encontrar lo que busco,
escribir lo que lees.
Quiero tenerte a tu antojo.
No como yo quiera sino como tú quieras.
Tirarme si hace falta al rastrojo,
morderme por tí la lengua.
Quiero pescar para ti,
cavar zanjas en la tierra,
decir lo que te tenga que decir,
soñar que te beso este poema.
Quiero tu mirada, tu sonrisa y tu entereza,
tú alegría y tu tristeza,
Tú egoismo y tu bondad.
quiero que faltes a tu palabra
cuando digas que te vas.
Quiero la dicha de encontrarme a tu lado,
el placer de volverte a ver,
las mentiras que no llegaron,
las verdades que están por aparecer.
Quiero escribir una historia que perdone tus ofensas,
convertir en Credo un poema,
transformar en divinidad a una mujer.
Quiero escribir una historia que se olvide de tu ausencia,
que recuerde lo vivido.
A quien me lo dé, devolveré el placer.
Quiero escribir una historia que describa lo que sueño,
que te invite a soñar.
Quiero terminar de escribir esta historia
empezando por el principio
con besos y caricias,
fingiéndote las mentiras,
diciéndote la verdad.

UN PENSAMIENTO

En esta vida hay personas que pretenden que el amor sea algo cuantificable. ¿Qué esperan entonces, que tome un trozo de sentimiento y les digas cual es su volumen, cual su dimensión?. Está bien, si es eso lo que desean entonces les diré que mi amor mide todo lo que yo soy, es decir, lo que yo soy como persona ese es su volumen, esa su dimensóon, esa es la distancia que han de recorrer para entenderlo.

viernes, marzo 11, 2005

SOBRE EL SUICIDIO -¿es lícito?-

El suicidio es el crimen perfecto dice Fernando Savater. Es el único crimen donde el verdugo nunca será condenado porque él sólo se condena a muerte. Es el único crimen donde verdugo y víctima están de acuerdo. Sólo entonces existe un acto de complicidad entre ambos. "El suicida lo único que hace es renunciar a algo que ha sido un bien, y ha dejado de serlo. Tal vez uno pueda suicidarse incluso por amor a la vida. Uno ha amado tanto la vida y las cosas buenas que ella tiene, que no se resigna a aceptarla cuando carece de lo que la hacía apreciable."
(...)
"El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece." Arthur Schopenhauer (Alemania, 1788-1860).

jueves, marzo 10, 2005

AMOR, CHOCOLATE Y FENILETILAMINA

Desde hace aproximadamente un año vengo observando que la ingesta de chocolate en mi dieta habitual a aumentado significativamente, es decir, me gusta más, lo como más y me produce más placer consumirlo.

Hace apenas dos semanas leí un artículo en una revista que hablaba sobre la relación directa que hay entre el consumo de chocolate y el amor. La explicación es algo tan sencillo como que en el chocolate se encuentra una sustancia conocida como feniletilamina. Dicha sustancia se halla en nuestro cerebro especialmente cuando nos enamoramos.

Parece ser que la feniletilamina pertenece a la familia de las anfetaminas y sólo entonces, durante la presencia de esta primera, es cuando se produce eso que llamamos amor.

Hasta la fecha se han identificado algunas sustancias responsables directas de esta enfermedad psicosomática: dopamina, feniletilamina y ocitocina. Con el tiempo, el organismo se va haciendo resistente a sus efectos – y toda la “locura” de la pasión se desvanece gradualmente- la fase de atracción no dura para siempre.

Según un estudio realizado, los científicos encargados de tal investigación sospecharon de la existencia de la feniletilamina tras realizar ensayos con personas aquejadas del llamado “mal de amor”, una depresión psíquica provocada por una desilusión amorosa. Les llamó la atención la compulsiva tendencia de estas personas a devorar grandes cantidades de chocolate, un alimento especialmente rico en feniletilamina por lo que dedujeron que su adicción debía ser una especie de automedicación para combatir el síndrome de abstinencia causado por la falta de esta sustancia.

Con este artículo tan sólo traté de explicar la relación directa existente entre el consumo de chocolate y el llamado “mal de amor”. Aunque a simple vista pueda parecer ridículo y absurdo tal afirmación, lo cierto es que – y no podemos negarlo- es un echo científico que existe una química interna que se relaciona con nuestras emociones y sentimientos, con nuestro comportamiento, ya que hasta el más sublime está conectado a la producción de alguna hormona.
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