martes, octubre 12, 2004

Versos versus ripios

Soy el que siembra las palabras
y las riega con tinta,
el que arropó tus labios con mi saliva
y abrigó tu cuerpo desnudo con mi piel.
Soy el que hipnotizado en la cama
de un hotel, contigo,
acariciaba tus nudillos
con embelesada ternura.
Soy el que abría los párpados
para ver dormir los tuyos
e intentaba hablarte
en silencio
mientras hacia de tu pelo
el hogar de mis manos.
Fui, he sido y soy el que se crucifica
por tu redención.
He sido desorden, pereza, constante lucha,
he sido sed de besos de los labios que besé,
de la carne de tu sonrisa.
Ven y sécame estas perlas de sal
que cuelgan de mis ojos y se asoman al abismo
desde el mirador de mis pupilas de cristal.
No permitas que se hunda
esta barca mía que zozobra.
Ven y arrástrame hasta ti
con el magnetismo de tus latidos.
No me gusta que tengamos horizontes opuestos.
Déjame que seamos el preámbulo de nuestros sueños,
déjame que seamos el interludio de nuestro descansar,
déjame que seamos el final de nuestro existir.
No quiero ser,
no quiero que seas,
quiero que seamos
aquí y ahora,
para mañana y siempre,
aquí y ahora,
para mañana y siempre.
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