viernes, octubre 29, 2004

SENTAR LA CABEZA

Me dicen con demasiada frecuencia
que ya va siendo hora de que siente la cabeza.
Yo no quiero hacer eso.
No, no quiero hacerlo.
Soy consciente
de que el día que siente
la cabeza
empezaré a pensar con el culo
y eso no me gusta.
Así les pasa a todas aquellas personas
que me dan tan estúpido consejo,
que de tanto sentar la cabeza
piensan con el culo
y una de las más graves consecuencias
de pensar con el culo
es que acaban teniendo los pensamientos
llenos de mierda.

jueves, octubre 14, 2004

NO A LA DROGA (adulterada)

Mi cerveza de marihuana marca KANNABIA Posted by Hello


Ey amigo
Yo no quiero violencia ni guerras
yo sólo quiero fumar tranquilo,
tú puedes hacer lo que quieras
reír, jugar, leer, tener un hijo,
plantar un árbol, escribir un libro.
También puedes, si quieres,
fumar conmigo.
Haz lo que quieras
sin llevarte a nadie por el camino.
Hay gente mediocre que, ya sabes,
no dejan que vivas tu vida,
te llenan de miedos, pecados y prohibiciones;
no aprendieron a vivir
porque no saben hacer lo que haces.
Fuma si quieres y si no... ¡qué importa!.
Lo importante es no cerrar las puertas.
Abre tu mente como mejor gustes,
como mejor quieras,
y no permitas que te asusten
las alarmistas palabras de cualquiera.
¿qué necesidad hay de poner trabas a la libertad,
de buscar demonios donde no existen,
de crear miedos que no llevan a ningún destino
a ningún lugar?.
Infórmate y aprende
y verás que todo es relativo
que todo depende,
que no hay droga mala
que malo es el individuo,
que el que toma es porque quiere.
No seas triste amigo, sé alegre.
Conoces la existencia de prohibidos placeres
que gente autodenominados “sabios”
te dicen lo que debes y no debes.
¡que sabrán ellos de mis motivaciones!
si como antes te he dicho
yo lo que quiero es fumar en paz,
hacerlo tranquilo.
Amigo, no soy mala gente,
al contrario, soy buen tipo
y me quieren hacer culpable
del delito del que soy inocente.
Mi delito no es fumar en público,
eso es evidente.
Mi delito es querer vivir libre,
sin represiones, ni miedos, ni agresiones,
con la esperanza de que esto que escribo
de algo y para algo sirve.

NO A LAS DROGAS, es cierto,
pero adulteradas,
a eso me refiero.
Porque amo la vida y amo mi cuerpo
lo que pretendo es no meterle excremento.
Mierda se empeñan en meternos
y eso no es higiénico ni salubre.
Así nos pasa, así nos va,
que el toma se jode
y le matan un poco más.
Saca el mechero amigo y préndele lumbre
a eso que tienes en tu mano
y permíteme que yo también fume
que aunque no seas mi hermano
cuando fumo el mundo es más agradable.
Como último apunte
te diré que con esto que escribo
no hago apología de la droga,
tan sólo buscaba un motivo
para ser libre, sin miedo ni violencia,
sólo con la palabra.
Que no hay mejor arma para decir:
NO A LA DROGA... adulterada.

miércoles, octubre 13, 2004

BLANCA PERLA (a la luna)

Por la noche blanca perla
por el día no eres nadie,
en mis ojos te reflejas,
en mis sueños nunca sales.
Te conozco desde niño,
te idolatro desde joven,
me despisto cuando miro
tus reflejos que me parten.
Me recuerdas dama blanca
la esperanza que no tengo,
la desdicha de esta noche
de buscar un sentimiento
que describa este tormento
que por dentro me deshace.
Te imagino toda sola,
te respeto como nadie,
me detengo en tu alcoba
si me invitas a quedarme.
Te dedico este poema
blanca luna de mis noches
si me mandas con cariño
pedacitos de tus luces.
Alumbraste tantos campos
como amores despertaste
inspirados por tus rayos
en las noches que menguaste.
Y termino estos versos
con la magia que me diste
inspirado en tu recuerdo,
preocupado, estando triste.

POESÍA

Que difícil se vuelve todo
que difícil es, a veces,
no decir nada.
Para hacer poesía
no es necesario tanta palabra;
ni normas ni métricas
ni dogmas que destruyan el alma;
poesía es eso,
sólo un caricia, sólo una mirada;
poesía es tu vida cotidiana
sólo eso es poesía.
El cielo, la lluvia, el agua,
el viento, la noche opaca
el sol de la mañana,
las estrellas en el cielo
una luna enamorada.
Los versos sólo confunden,
no dicen nada,
para qué quiero entonces
tanta palabra, si sólo es
tristeza amontonada.
La poesía es un juego de la vida;
es lo que tienes, lo que no se olvida.
es todo y es nada,
eres tú y soy yo, el cielo estival,
la colcha de tu cama.
Es tu tristeza, es tu alegría,
es lo que nunca se dice con palabras.
Es el ruido del mar en una caracola,
el suelo que pisas, las lágrimas que lloras;
tu vista cuando la alzas
y ves el lejano horizonte, al final del día,
con su luz extenuada, casi apagada.
Poesía es lo que sientes
no lo que escribes.
Poesía es mucho.
Poesía es tu prenda favorita,
la más vieja, la más raída.
Poesía es lo que quieres
Y otras veces lo que odias.
Poesía es una ironía
que sólo se expresa con unos versos.
poesía es encender la mecha
al pie del cañón.
Poesía es fallecer en un papel
y renacer de nuevo en él.
Poesía no es decir mucho;
Es decirlo todo;
es acercarse a esa ventana
que no sabías que tenías;
que tu corazón ignoraba.
Poesía es tantas cosas a la vez
que fracasé en el intento
pero no entristezco
por que sé
que poesía no es lo que escribo
mas sí lo que siento.
Poesía es matar el papel
como mejor sé:
guardando silencio.

Nota: En uno de esos momento en los que cuando, a pesar del sueño, un simple sentimiento me mantiene sin poder dormir, me levanto y escribo. En esta ocasión mi empeño giraba en torno a un abstracto concepto: La poesía. ¿Qué es la poesía?. Tantos poetas han tratado de expresar inútilmente esto que no les quedó más remedio que resignarse a fracasar ante tan osado propósito. Es cierto que muchos escribieron palabras realmente sublimes, llenas de elocuencia y sabia verdad, pero aún así, quedaron muy lejos del objetivo deseado. Yo no fui menos que el resto de esos intrépidos creadores de versos y palabras y casi por intuición busqué también una idea definitoria, aunque no definitiva de lo que atormenta a quienes nos gusta jugar con el lenguaje. Como se puede ver al final del poema, mi objetivo inicial de definir lo indefinido me lleva a un rotundo fracaso que soy capaz de reconocer, sin temores de ninguna clase. Era un reto demasiado forzado ilustrar con palabras y darle forma a la simplicidad de lo que un verso puede llegar a expresar, paradójicamente, utilizando el verso como instrumento.

¿QUIÉN VIVE?

Vive cada día quien no necesita preocuparse de la tormenta; quien a pesar de las derrotas siempre tiene un espejo donde sonreír.

Vive cada día quien busca cariño en el cariño, lealtad en la lealtad; quien tomando un vaso de agua contempla lo simple como algo hermoso y pleno; quien dentro de su existencia no necesita de grandes motivos para investigar, aprender, comunicarse...

Vive cada día quien reacciona a tiempo ante sus errores; quien no necesita desprenderse de sus ilusiones o de quien en mitad de un desierto aprende a hacer de la soledad su compañera.

Vive cada día quien arriesga un poquito en lugar de llorar las incertidumbres; quien dando un paso detrás de otro aprende a caminar y en ese recorrido crea su camino y con él su propia dicha.

Vive cada día quien sabe que la idiotez y la vulgaridad no pueden ser fuente de lucidez.

Vive cada día quien a pesar de sus nostalgias siempre tiene nuevos horizontes donde avanzar con paso firme y seguro.

Vive cada día quien es capaz de descubrir los verdaderos ojos que hay detrás de los ojos que ilusionados miran, o quien es capaz de convertir sus fracasos en motivaciones.

Vive cada día y eternamente quien haya conseguido dejar tras su muerte un pedacito de gratos recuerdos en los demás; en quien siempre le acompañó. Así pues, vivamos cada día para conseguir la eternidad.

Texto inspirado tras la lectura de un poema de Antonio Machado titulado ¿QUIÉN VIVE? que una vez, alguien, me envió por e-mail. Para acceder al poema pinchar aquí:
http://www.motivaciones.org/ctosequienmuere.htm

EL HOMBRE NACE MALO POR NATURALEZA

Desde hace algún tiempo me di cuenta de que las personas pesimistas no existen; de los dos tipos que hay son los optimistas por un lado y por otro lado los realistas. Para el optimista aunque el cielo se hunda siempre habrá esperanza; por tanto no es difícil confundir a uno con el otro.El hombre es bueno por naturaleza, dice un filósofo; nace libre, ama la igualdad, y los males colectivos que cuartean su trayectoria proceden de una superestructura política o mental que lo deforman. He aquí un claro ejemplo de optimismo que no se ajusta a la realidad. Tuvimos la 1ª guerra mundial, la 2ª, si nos descuidamos nos encontraremos la 3ª; tuvimos el muro de Berlín, la Guerra del Golfo, la tan reciente guerra en Irak, el desdichado continente Africano muriéndose de hambre es una realidad hoy en día palpable, los integrismos religiosos, las organizaciones terroristas internacionales.... la lista es larga. Cuanta maldad para demostrar que el hombre tendía al bien, ¿verdad?. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra dice un refrán; esto no sólo es verdad sino que además hay un pequeño detalle pasado por alto: acostumbramos a andar por caminos empedrados, es decir, siempre optamos por el camino difícil. Si no nos damos cuenta de ello no es sino por que endurecimos tanto nuestros pies como nuestro corazón que nos salieron pezuñas, de ahí nuestra insensibilidad. Ser más sinceros con nuestras ideas sería como nuestra piedra pomez, nuestra lija para nuestras endurecidas pezuñas. El hombre no nace bueno por naturaleza no, eso es un craso error; el hombre es malo por naturaleza y egoísta y hedonista, narcisista..... y puede que algún que otro “ista”. Las sociedades no corrompen al hombre por que las sociedades no entienden de moral ni ética, no tienen complejos, ni desesperanzas, no se sienten derrotadas, ni enfermas, sencillamente por que las sociedades son impersonales. Es el hombre quien crea sociedades y adjudica estos valores morales a su antojo, decir lo contrario es echar la culpa al muerto como se suele decir. Es evidente que para el optimista su esperanza habrá de ser más ciega que su fe.No trato de deprimir a nadie con este tipo de ideas, tan sólo de ser lo más objetivo posible, eso es difícil ya lo sé, pero me parece irrisorio ver como algunas personas contemplan la vida, sí; son capaces de hacerlo con esa expresión de guiño en los ojos cuando lo más acertado sería tenerlos bien abiertos, sobre todo por si se pasan algo por alto con tan mediocre guiño. En esta vida hay que estar alerta por lo que pueda ocurrir. Si quieres cerrar los ojos, adelante hazlo, pero cuando los demás estén de espaldas a ti,.... por si las moscas...

¿Porqué el amor es ciego?

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra, todos los sentimientos, cualidades y defectos de los seres humanos. Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura como siempre tan loca, propuso: "Vamos a jugar a las escondidas". La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse, preguntó: "¿A las escondidas? ¿Qué es eso?". Entonces la Locura se lo explicó. El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda, e incluso a la Antipatía, que nunca se interesaba por nada. Pero todos quisieron participar. >La Verdad prefirió no esconderse, ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto, (en realidad lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella), y la Cobardía prefirió no arriesgarse. "Uno, dos, tres..." comenzó la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Éxito, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad no alcanzaba a esconderse, pues cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para cada uno de sus amigos, que si un lago cristalino, ideal para la Belleza, que si la rendija de un árbol, perfecta para la Timidez que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la Voluptuosidad, que si una ráfaga de viento, magnífica para la Libertad, etc., etc., etc. Finalmente terminó por ocultarse en un rayito de sol. El Egoismo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... y para él solo. La Mentira se escondió en el fondo de los Océanos, (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), la Pasión y el Deseo, en el centro de los volcanes. El Olvido ya se olvidó de dónde se escondió... pero eso no es lo importante. Cuando la Locura contaba "... 999.999...", el Amor no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores. "¡Un millón!" Contó la Locura y comenzó a buscar. Después escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre teología, y a la Pasión y al Deseo sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claro, pudo divisar dónde estaba el Éxito. Al Egoismo no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar a la Locura le entró sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues, la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos; al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arcoiris... (mentira, ¡¡si ella estaba en el fondo del océano!!) Y hasta el Olvido... al que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Pero solo el Amor no aparecía por ningún lado. La Locura lo buscó detrás de cada árbol, dentro de cada riachuelo del planeta, en la viña de todas las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas. Tomó una orquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse con el Amor, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, cuando por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, el Amor es ciego... y la Locura, siempre lo acompaña.

martes, octubre 12, 2004


aRKaNo
arkano

Carta a la madre de un toxicómano ( Antonio Escohotado)

No hay drogas buenas y malas, sino usos sensatos o insensatos de las mismas, según el autor, para el que en torno a este interesante equívoco se ha montado un negocio del que se benefician quienes defienden, tratan o reprimen un mal inventado por la prohibición, que florece con el mercado negro y la ilegalización.

CARTA A LA MADRE DE UN TOXICÓMANO
Muy señora mía: comprendo y comparto sinceramente el sentimiento de impotencia que le impulsa a formar grupos de protesta y manifestarse por las calles pidiendo soluciones para un asunto que empeora cada día. Por eso mismo le propongo detenerse un momento a reflexionar, ya que no conocemos una cosa simplemente por padecerla en nuestra carne, sino cuando llegamos a entender de dónde nace.
A usted, la propaganda oficial le ha dicho que hay, por una parte, "La Droga", y por otra parte las medicinas de la farmacia, y por otra los productos vendidos en las tiendas de alimentación y los estancos. Unos llevan a la muerte, otros a la vida y los terceros son cosa distinta.
Me atrevo a sugerirle que ideas de este tipo sólo empiezan a parecer reales cuando decidimos creer en ellas. La heroína, que simboliza hoy el Mal, nos sirve de perfecto ejemplo. Es un opiáceo, y el opio fue usado como bendición de Dios por todos los médicos desde hace 4.000 años hasta hace unos pocos.
Sus derivados son, desde luego, drogas de delicado manejo. Fíjese, con todo, que mientras fueron legales no produjeron un sólo caso de sobredosis accidental, mientras ahora matan involuntariamente a cientos de jóvenes cada año; y fíjese también en que mientras fueron cosas decentes, puras y baratas sus consumidores eran gente mayor. Lanzada por la casa Bayer al mismo tiempo que la aspirina, su otro gran descubrimiento, la heroína se recomendaba hasta para calmar los nervios y la tos de los niños pequeños.
Querría hacerle ver, señora, que si esa sustancia resulta hoy diabólica es porque algunos venden lucrativamente infiernos a los demás, pero también porque en alguna medida la declaramos diabólica nosotros mismos, que no sabemos vivir sin un Satanás u otro y lo encontramos en terrenos tan neutros como la química. La tragedia ocurre cuando alguno de nuestros hijos —en la edad más difícil, cuando su carácter aún no se ha formado— deciden creer la fantasías de sus padres.
¿Por qué se la creen? Observe que no sólo tiene la fascinación de lo prohibido, sino una triste aunque innegable ventaja. Obtener el estatuto de endemoniados (colgados) les libera de ese aprender a sacrificarse y acumular para otros que marca el comienzo de la madurez, les libera de asumir responsabilidades por los actos propios. Sin darnos cuenta, al aceptar que existiera una sustancia capaz de anular diabólicamente la buena voluntad ofrecimos a nuestros hijos una coartada y un papel. Coartada para la falta de virtud y papel para la falta de paradero.
Hay algo que usted sabe y parece estar olvidando constantemente. A su hijo le cuesta 20.000 pesetas el gramo de unos polvos que —según declaraciones oficiales— tienen el 5% de lo que pretenden, cuando mucho el 10%. ¿Podría padecer un marido o un hijo alcohólico si —por razones de precio y pureza— sólo lograra beber al día de anís o coñac lo que cabe en un dedal de costura? Cuando le dijera que necesitaba el dinero de la compra o el del alquiler para conseguir su dedal de licor de cada día ¿qué le respondería? Y cuando le viera morir por beberse un centilitro de eso, ¿le echaría usted la culpa al anís o al coñá en general?
Dentro de su penosa situación, señora, le sirve de consuelo pensar que la heroína es algún tipo de cuerpo maléfico que basta mirar para quedar enganchado irresistiblemente. Su hijo, un pobre incauto, quiso probar nada más y desde ese preciso instante se convirtió en víctima justificada para robar o hasta matar, y desde luego para declararse parásito perpetuo.
Pero la heroína, que sienta casi siempre muy mal las primeras veces, no empieza a adiccionar antes de pasar dos semanas usando un cuarto de gramo diario (si lo duda usted, pregunte a un médico competente). E incluso entonces, la reacción de abstinencia no resulta más incómoda que una suave gripe durante un par de días. Para adiccionarse realmente se necesitan al menos dos meses de uso cotidiano. Por otra parte, lo más probable es que su hijo no conozca realmente la heroína, sino una forma tosca y rebajada de morfina, rebajada tan brutalmente que para poder depender a nivel físico de ella necesitaría casi cuatro gramos diarios, y usted sabe que no toma más de un cuarto, cuando llega a tanto; y yo le añado que si tomase la cantidad requerida para convertirse en un verdadero adicto moriría de inmediato por efecto del sucedáneo. Extraiga usted misma las consecuencias. El esfuerzo de las autoridades por crear algo diabólico ha desembocado en la aparición de un ejército dirigido por asesinos, aunque reclutado entre farsantes e ilusos, que, a cambio del estigma y el envenenamiento con matarratas y maizena compran irresponsabilidad. El sistema vigente impone lo uno y vende lo otro. Mientras las fuerzas del orden se desmoralizan, y mientras el estado de cosas enriquece a un grupo creciente de personas que viven muy bien de defender, tratar o reprimir un mal inventado por la prohibición, usted, yo y los demás cabezas de familia somos el público que paga.
¿Qué hacer? Como los Estados prefieren seguir mintiendo, sólo nos queda defender la verdad en este asunto, tan recubierta de ignorancia e interesados mitos. La verdad, señora, es que no hay drogas buenas y malas, sino usos sensatos e insensatos de las mismas (como pasa con las armas de fuego, la energía nuclear y tantas otras cosas), que el uso sensato es infinitamente más probable cuando no hay mercado negro y que la ilegalización estimula toda suerte de abusos. La verdad es que no depende tanto de la (supuesta) heroína como de las condiciones impuestas a su consumo el que sea un vicio pagado con una abyecta vida y una abyecta muerte. La verdad es que había mil veces menos adictos-delincuentes cuando los médicos podían recetar opiáceos. La verdad es que curar la heroinomanía con metadona es como curar al alcohólico de whisky con ginebra y mucha hipocresía. La verdad es que el remedio puesto en práctica está agravando la enfermedad con ofertas de nuevos planes que son caricaturas del más fracasado y viejo, pues la receta de aumentar los castigos —incluso aplicando el de muerte— sólo logra encarecer aún más el producto, aumentando el negocio y consiguiendo que sea vendido por menores de edad, únicos irresponsables a nivel penal.
Coartada
Fíjese que tampoco sirve proponer subvenciones y empleos a las personas por el mero hecho de declararse heroinómanos. Estas medidas estimularían inmediatamente a muchos pobres, parados e infelices a poner los medios para declararse tales, multiplicando la cantidad de personas acogidas a la coartada y el papel de irresponsables víctimas. A usted y a mí nos queda el consuelo de pensar que el asunto es planetario. Pero el mal de muchos no dejará de ser consuelo para tontos. Nuestros protectores corrompen la sociedad en nombre de la salud pública, permitiendo que se venda basura a precios astronómicos, creando cofradías draculinas que dan de comer a mangantes y criminales y fundando una casta a quien la policía protege bajo la categoría de confidentes, aunque en privado les llame gusanos, por aquello de hacer posible una pesca. Es ese canalla quien controla hoy el mercado de todas las drogas ilegales.
Ya verá usted cómo en las próximas elecciones todos los partidos le piden el voto con grandes promesas, después de apoyar hace poco en las cortes aquello que hace crónico el actual estado de cosas. Quizás le he dicho cosas que preferiría no saber, que apartaría como fuere de su mente. Pero me pregunto si quienes le dicen lo que querría oír no serán quienes defienden la auténtica causa de sus desdichas.

Antonio Escohotado, El País (diario nacional español de mayor tirada), 23 de mayo de 1988, pág. 32.

Antonio Escohotado es jurista, filósofo y sociólogo. Ha traducido, entre otros, a Hobbes, Newton y Jefferson y ha publicado mas de una docena de libros. Se podría decir que Antonio Escohotado junto con Fernando Savater son los dos grandes apóstoles del antiprohibicionismo; es decir, los dos grandes apologista de las"drogas" en España. Si bien el primero se centra en el aspecto moral y ético de las "drogas", el segundo trabaja en el campo histórico. Ambos se merecen todos mis respetos y admiración por tan árdua labor.

Nota: El hecho de que haya decidido exponer esta carta aquí es porque la considero de tan alto valor informativo y educacional que sería un crimen no hacerlo. Dicho esto, sean ustedes quienes saquen sus propias conclusiones.

Versos versus ripios

Soy el que siembra las palabras
y las riega con tinta,
el que arropó tus labios con mi saliva
y abrigó tu cuerpo desnudo con mi piel.
Soy el que hipnotizado en la cama
de un hotel, contigo,
acariciaba tus nudillos
con embelesada ternura.
Soy el que abría los párpados
para ver dormir los tuyos
e intentaba hablarte
en silencio
mientras hacia de tu pelo
el hogar de mis manos.
Fui, he sido y soy el que se crucifica
por tu redención.
He sido desorden, pereza, constante lucha,
he sido sed de besos de los labios que besé,
de la carne de tu sonrisa.
Ven y sécame estas perlas de sal
que cuelgan de mis ojos y se asoman al abismo
desde el mirador de mis pupilas de cristal.
No permitas que se hunda
esta barca mía que zozobra.
Ven y arrástrame hasta ti
con el magnetismo de tus latidos.
No me gusta que tengamos horizontes opuestos.
Déjame que seamos el preámbulo de nuestros sueños,
déjame que seamos el interludio de nuestro descansar,
déjame que seamos el final de nuestro existir.
No quiero ser,
no quiero que seas,
quiero que seamos
aquí y ahora,
para mañana y siempre,
aquí y ahora,
para mañana y siempre.

FUISTE TÚ

Fuiste tú, sí tú,
quien condenó mi corazón
al más oscuro ostracismo.
Tú fuiste quien me condenó
al destierro de tu cuerpo,
quien me negó
el brillo perlado y astral
de tu boca.
Tú fuiste quien buscó el placer
en las manos que no te tocaron,
en la boca que no te dejó caer su aliento,
en los ojos que no cegaste con tu luz.
Mientras, yo, sólo puedo quedarme
inmóvil y perplejo,
con un temblor en el cuerpo
que con un gran penar,
aún hoy me dura.

BUENOS MODALES

Escribamos poesía políticamente correcta,

dejemos a un lado el verso genital, agrio y desagradable,

olvidémonos de la métrica anarquista,

escribamos versos matemáticos,

convirtamos el sentimiento

en algo premeditado y predecible,

apartemos la improvisación

y el impulso que nos da libertad,

hagamos de este poema

el estercolero del verso libre.


EN EL FONDO DEL PECHO

Desde que te yo quiero
se me desvanece al aliento.
Ajada mi voz de tanto llanto,
y mis ojos de lagrimas secos
y un miedo que me pierde
como perdido el corazón se encuentra
en el fondo de mi pecho.

Desde que yo no te quiero
Ahora apenas escribo
Y me embalsamo en sudor cada noche.
Pierdo lo que nunca he ganado
Y reclamo algo de cobijo
En el fondo de tu pecho.

QUIERO SER COMO CHARLES BUKOWSKI

La verdad es que esto de la poesía
es asunto peculiar,
puedo escribir y escribir sandeces,
ser sórdido y grotesco en mi vocabulario,
-pero elegante-
nombrar tres o cuatro poetas
de afamada reputación – Bukowski, Pessoa, Whitman...-
para así denotar y dejar constancia
que leo a otros poetas.
Puedo ser completamente prosaico en los poemas,
pues estos pasarán a ser considerados como tal
si los distribuyo
de manera
que
parezcan
unos miserables
versos.
Después, siempre vendrá algún ingenuo erudito
que magnificará mi estiércol de palabras
-manera elegante de cagar y expulsar heces con la mano-
con una crítica más sublime
que el bochornoso espectáculo de tinta
que aparenta ser algo ingenioso.
¿porqué no puedo ser un Charles Bukowski?
¿Porqué no puedo escribir
sin tener nada qué decir
y al mismo tiempo ser aplaudido
por mi
simpleza?
¿Porqué a pesar de demostrar
que puedo escribir vulgaridades,
como hicieron otros antes que yo,
y llamarles poemas;
que puedo hablar de putas
y
yonkis,
de drogas,
de sexo...
ser soez y desagradable,
insulso y pervertido,
prosaico y poco original,
porqué a pesar de demostrar
todo eso
no se me premia
con un mínimo de reconocimiento,
aunque no sea nada más que para despreciarme?

Seguro que pensáis: ¡ MUÉRETE!.
Está bien, ok, lo haré. Después de vosotros.
He aquí la elegancia de la que hablé antes
aunque no se me reconozca como poeta
ni esto sea el poema
que esperaban ,ilusos, leer.
Iré a mear.
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