domingo, enero 30, 2005

“El privilegio de la mujer a quien amamos más de lo que ella nos ama, consiste en hacernos olvidar a cada momento las reglas del sentido común” (Balzac)

viernes, enero 28, 2005

"En conclusión ¿será suerte o desgracia para la humanidad este amplio uso de narcóticos?. Desde criterios morales ¿debería aprobarse o desaprobarse?. Estamos absolutamente convencidos de lo primero. La experiencia ha demostrado que ni siquiera las medidas más severas suprimirán el uso de narcóticos, una vez conocidos por un pueblo [...]. Razonando en la misma línea, sólo un descarriado hipócrita condenaría la vinosa copa del patriarca Noé, porque algunos borrachos singulares no conocen su límite".

(Ernst Freiherr von Bibra; 1806-1878)

lunes, enero 24, 2005

TAN SÓLO CON SUS MANOS

Entre las manos de aquel pintor se escondía todo un mundo descubierto y por descubrir. Sus manos eran el puente para eternizar la realidad que tantas veces le costaba admitir como parte suya, de su alma oscura; que tantas y tantas veces confundía con sus anhelos y donde sus frustraciones jugaban a entremezclarse. Su especialidad eran los retratos de mujeres desnudas. La obsesión era tal que buscaba a toda costa encontrar el retrato perfecto, la sublime creación que le consagrara como el genio de la pintura que siempre quiso ser. Cuando no pintaba, todo lo que sentía era como un embotellamiento del alma; un agonizante y enfermizo dolor del corazón; un insufrible malestar en su interior que no le dejaba vivir en paz; el ahondamiento, el vacío, la agonía, la enfermedad delirante, el sin sentir de los sentidos, la depresión enfermiza... la nada. Pintaba, pintaba y pintaba con encolerizada rabia. Rabia contenida por no poder plasmar lo que sus más mórbidos pensamientos le pedían. Ustedes, lectores, se habrán sentido o habrán creido sentirse en alguna ocasión así, con semejante sentimiento insufrible y así mismo con la incapacidad de comunicar su universo interior en algo tan material y finito como un lienzo o un simple folio de papel como hago yo ahora. Y en esa incomunicación, esa incapacidad de reflejar lo deseado, sentirse impotentes y llegar así­ a surgir la decepción y con ello la rabia. Porque un sentimiento puede llevar a otro.

Fue así como en una ocasión, nuestro pintor, llegó más allá de lo esperado, más de lo que ningún otro ser humano hubiese podido imaginar en su insignificante mente de mortal. Algo de lo que quizá él nunca hubiese llegado a creerse capaz. Lo que él pintó era un retrato en su más perfecta creación; pura poesía dibujada surgida del blanquecino lienzo que nada quería decir. El cuerpo allí plasmado era el de una mujer joven tumbada boca arriba sobre una larga capa de seda roja que resaltaba entre su extremada blanca piel, más suave y aterciopelada probablemente, que la propia seda. Sus delicadas manos se encontraban descansando en el interior de sus muslos que mantenían una posición entreabierta. Sobre sus pechos erguidos se dejaba resbalar un pequeño pañuelo blanco, que debido a su tenue transparencia, permitía admirar aquellos senos dando una mayor libertad a la imaginación. Todo esto junto exaltaba la belleza de aquel rostro tan profundo..., casi tanto como el alma de aquel pintor y con una expresión que era imposible mirarlo sin sentir que nos hablaba. Los ojos negros de aquel rostro hacían que uno se perdiera en el interior de ese inmenso universo en el que tantas veces nos hemos visto envueltos cuando una mirada se funde con la nuestra y, más aún, cuando esa mirada pertenece a una persona amada. Era un retrato que ya jamás podra ser eliminado de la realidad.

El pintor se encontraba perplejo ante tanta perfección. Todo aquello le excitaba, le hacía proclamarse como aquel pintor que había encontrado el retrato perfecto, la sublime pintura que reflejase lo que siempre añoró pero que nunca tuvo valor o no supo como hacer. ¿Fue acaso la rabia contenida desde un primer momento? ¿Fue enajenación mental, locura transitoria? O por el contrario, estaba completamente lúcido para poder hacer lo que hizo. Esa perfección dibujada se mantendría por los siglos de los siglos. Aquello le hacía sentirse a gusto consigo mismo. Y toda aquella maravilla la había creado TAN SÓLO CON SUS MANOS. Calificaba su obra de algo bello, innovador, extraordinario, maravilloso, perfecto, asombroso... CRUEL. Sí, cruel, porque todo lo que había creado no era más que el cuerpo de una mujer desnuda, a la cual quitó la vida con sus manos, TAN SÓLO CON SUS MANOS, para poder pintar a la muerte.

domingo, enero 23, 2005

CARTA PARA JORGE BUCAY

27-Septiembre-2004

Estimado amigo:

Me vas a permitir la agradable osadía de no sólo llamarte amigo sino también de tutearte, como hago con todo aquel que guardo cerca de mí.

Yo sí te conozco, ¡¡ cómo no iba a conocerte!! Pero eso sí, desde hace apenas un mes. Tu a mí no, es por eso que tal vez y antes de nada deba hacer las presentaciones pertinentes, aunque estas sean breves.

Mi nombre es Antonio; mi edad 23; mis aficiones son leer, escribir, escuchar música, practicar deporte y seguramente poco más. Soy una persona que disfruta de la soledad; alguien que no necesita de grandes logros materiales para sentirse satisfecho ( he ahí mi falta de ambiciones personales, al menos las necesarias para eso que llaman “triunfar en la vida”). Mi inquietud roza más el ámbito del conocimiento, eso que siempre se ha llamado “crecimiento personal”, el problema es que de eso no se come, ni se vive.

No te voy a contar mis angustias ni mis felicidades porque no son el objetivo de esta carta. El objetivo de la misma no es sino para compartir, como harán muchos de tus lectores, un pequeño escrito que hace tiempo escribí – valga la redundancia- inspirándome en un texto de Pablo Neruda titulado ¿Quién muere?. Lo recibí a través de mi correo electrónico y justo después de leerlo se me ocurrió darle la vuelta titulándolo ¿Quién vive?. Yo, al igual que tú ( fíjate que aún te tuteo) suelo tener mi particular visión de la cosas y las adapto en lenguaje a esta perspectiva y modo de entender la vida. A continuación te dejo con ambos textos; el primero es el ya sobradamente conocido ¿Quién muere? de Pablo Neruda seguido de ¿Quién vive? escrito por quien esta carta te hizo llegar. Estos son y dicen así:


http://pereza.blogspot.com/2004/10/quin-vive.html (Se accede pinchando aquí)

Una vez conseguido enseñarte lo que quería sólo me queda despedirme y animarte a que continúes escribiendo esos libros tan fantásticos, increíbles y maestros.

SUERTE AMIGO, MUCHA SUERTE Y ADELANTE CON TUS PROYECTOS.

Recibe un entrañable saludo.


Antonio

sábado, enero 22, 2005

ESTOY HARTO DE TEOLOGÍAS (odium teologicum)

Estoy harto de esas teologías simplistas capaces de reducir el Todo a un minúsculo pensamiento humano. Lo universal no es simplificable ni reducible. Dios es la materia pensante, es la voluntad de lo concreto. La teología es una réplica exacta de eso que llamamos MENTIRA pero dicho con diplomacia, es decir, un eufemismo donde no ofendemos a nadie y todos quedan satisfechos. La mentira está constituida por lo irracional y lo absurdo. El dios se forma a partir de una idea.

Dentro del ámbito teológico todo son desaprobaciones: el sexo, las drogas, la muerte voluntaria y racional –eutanasia-, el aborto... Los “sabios” de la moral esgrimen toda serie de argumentos aparentemente piadosos –pura farsa filantrópica- que para aquellos que poseemos un mínimo de raciocinio nos resulta repugnante ver como ensalzan impunemente tal involución humana y moral. La razón pura no se discute, debería ser dogma.

“Dios está en todas partes porque es omnipresente” dicen. Esto es cierto si tenemos en cuenta que dios es una idea. Estamos rodeados de ideas. Esta silla donde estoy sentado antes de ser silla fue idea, y también esta mesa, y esta lámpara, y esta bombilla que iluminan estas teclas de ordenador que también fueron idea antes de ser algo concreto y perceptible por nuestros sentidos. Dios no sólo es el objeto inerte al cual damos utilidad sino que también es el deseo de amar, es el sueño y también la química que hay en nuestro cerebro cuando soñamos, y reímos, y sentimos dolor. Dios es un cúmulo de experiencias que definen al individuo como tal y configuran su carácter y no una institución religiosa ni teologismo alguno.

El peligro de la teología es que convierte en materia reservada y exclusiva la moral y la ética. Para ello utilizan el adoctrinamiento religioso, las técnicas de control mental llamadas coercitivas. ¿Cómo?. A través del miedo. Monopolizando la religión se pueden hacer grandes logros en la voluntad humana: destruirla.

TEOLOGÍA: (Según definición del diccionario). Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. ¿La teología es una ciencia?. Para que esta se pueda considerar como tal ha de demostrar en primera instancia la existencia de dicho ser, pero como la creencia en Dios es dogma de fe pues no es necesario demostrar nada según ellos, es decir, esa parte se la saltan y pasan a la siguiente que consiste en estudiar sus perfecciones y atributos. Utilizando esa misma “lógica-católica” crearé yo mismo mi propia unicorniología. La unicorniología será una ciencia –fíjense que ya de antemano la he llamado ciencia- que se encargue de estudiar las perfecciones y atributos de los unicornios sin necesidad de demostrar que dichos seres mágicos existan. Ja, de proponer algo en todo caso propondría la ATEOlogía, es decir, la ciencia que se encargue de desenmascarar la mentira cristiana.

Una vez alguien me dijo que mi problema es que soy demasiado racional. No respondí a esta persona pero pensé: “Nunca se es demasiado racional”. Lo cierto, es que el problema no era mío sino de la persona que me lo dijo, pues si considera que la racionalidad forma parte de los defectos humanos entonces se puede concluir que esta persona tiene un problema, un serio problema. Lo que ocurre es que esta persona ni siquiera pensó lo que dijo; sé sobradamente que es tan racional como lo puedo ser yo. Si dijo aquello fue porque en ese momento necesitaba acusarme de algo para disculparse a sí misma sobre un determinado asunto.

Volviendo al tema de las teologías y del racionalismo sólo decir que no me gusta argumentar más de lo necesario, sobre todo porque excederse en planteamientos y reflexiones que no me dan de comer y me quitan el sueño – ya debería estar acostado- sólo me lleva a dar argumentos circulares, algo complejos y laberínticos que a veces, ni yo mismo consigo descifrar. Daré tiempo al tiempo para descodificar los códigos. Me iré a dormir. Buenas noches.
Portal Literario para escritores noveles